jueves, 8 de febrero de 2007

Más rápido cae un hablador que un cojo…

Ayer, 7 de febrero, comenzó el proceso de Hugo Sánchez al frente de la Selección Nacional. El resultado lo dice todo. México, como ha pasado en los últimos nueve años, perdió claramente frente a un selección que hace unos años era un “cliente” seguro, y desde un tiempo para acá nos ha trasformado en “clientes” a nosotros los mexicanos. El resultado de ayer lo dice todo.
Durante las semanas previas a este partido, fuimos testigos cómo en todos los noticieros deportivos machacaban y machacaban con reportajes especiales en los que entrevistaban a cualquiera que tuviera algo que ver con Hugo Sánchez. Durante semanas escuchamos a los descubridores de Hugo, a los padres de Hugo, a los hermanos y hermanas de Hugo, a los amigos de Hugo, a los hijos de Hugo, a la esposa de Hugo, a los jugadores de Hugo, a los colegas de Hugo, y desde luego al propio Hugo, en mi opinión hasta el cansancio, hablando de que “ahora si”, vamos a ser protagonistas, con que “junto a él si vamos a ser Campeones del Mundo”, porque Hugo Sánchez es un ganador nato y hasta la crema le echa a sus tacos como un auténtico campeón.

Al final resultó que Landon Donovan, el delantero estadounidense que fue el verdugo del Tricolor, le imprimió sin saberlo, un carácter premonitorio a sus declaraciones previas al partido, pues a la pregunta de qué esperaba de la selección de Hugo respondió: “Nada… No espero ninguna sorpresa, van a jugar como siempre… Y como siempre van a perder…” Y tuvo toda la razón. El marcador lo dice todo.

Y es que… ¿Hubo diferencia?… La respuesta es no. Ya se andaba curando en espantos Hugo a comentar antes del partido que con un par de entrenamientos no se iba a notar su sistema de juego, pero que lo que si podía garantizar era… ¿Actitud?… Le escuché a Luis García durante la transmisión del partido que algo que se le debia reconocer a Hugo Sánchez era que había llamado a los mejores jugadores del momento. En lo personal creo que no ha sido así, y que, como menciono en el artículo “La Lista” publicado en este mismo blog, creo que faltan varios futbolistas en ella, y le sobran varios más en la misma. A mi me sobraron Sergio Bernal, Joaquín Beltrán, Jimmy Lozano, Israel Castro, Gerardo Galindo, Jared Borgetti, y el “Kikín” Fonseca.

Bernal y Lozano se cayeron en el último momento por lesión, aunque a Lozano todos los medios lo ponían como titular “indiscutible” a pesar de que el jugador ha tenido una notable baja de juego desde que se lesionó antes del Mundial. Castro y Galindo no salieron a la banca, por lo que sólo asistieron a las dos sesiones de entrenamiento previas al partido, cosa que resulta incomprensible a no ser que se trate ó de un premio ó se les considere para el resto del proceso a pesar de ser jugadores que no destacan particularmente, y, otra vez en lo personal, no considero los mejores en su posición.

Beltrán salió a la banca, aunque no jugó, primero porque México necesitaba ofender mucho más de lo que necesitaba defender, y segundo porque no tenía nada que hacer correteando a Donovan, que es muchísimo más rápido que él.
Borgetti y Fonseca jugaron, uno de titular y el otro de suplente, los dos son jugadores de jerarquía, aunque es notable su baja de juego desde sus malogrados pasos por el futbol Europeo. Borgetti, a pesar de ser uno de los goleadores históricos del futbol mexicano y tal vez uno de los mejores rematadores del mundo, ha pasado las últimas dos temporadas jugando muy poco en el Bolton Wanderers y luego a muy bajo nivel en el Al Itihad de Arabia Saudita, apenas está comenzando a recobrar la titularidad en el Cruz Azul, pero él mismo se había auto excluído de la selección. Tuvo una buena oportunidad en lo que es su especialidad, el remate de cabeza, pero en general se movió poco y estuvo bien marcado por Conrad, que encima se dio tiempo para anotar un gol. Fonseca por su parte, nunca logró adaptarse al futbol portugués, y apenas fue titular en un par de ocasiones en el Benfica, regresó a México en un multipublicitado contrato con los Tigres de Nuevo León, en donde no ha tocado bola, cosa que raya lo escándaloso por lo exagerado de la cantidad de dinero que se ha pagado por él. En su aparición de ayer hizo poco y nada, tuvo una jugada de peligro más por ganas que por futbol.
Por otro lado el que estaba destinado a ser el “fichaje- estrella” del proceso de Hugo, que era la llegada de Nery Castillo, tuvo que ser pospuesta para otra ocasión, y es que el jugador nacido en San Luis Potosí pero de origen uruguayo, llegó tocado del tobillo derecho. Estaba claro que el jugador, cuyo debut en la selección se ha venido publicitando desde hace tiempo, no se iba a arriesgar. ¿Para qué iba a hacerlo? Finalmente ni siquiera conocía a sus compañeros. Fueron presentados por el propio Hugo cuando se subía al camión que los iba a conducir a la concentración, en una imagen bastante patética. Y el partido le importaba realmente poco, un amistoso, con una selección que finalmente le resulta extraña, contra otra que le queda floja, él viene con cartel de “estrella”, recibiendo un trato especial del propio entrenador que lo tiene entre algodones, se está dejando consentir, pero el caso es que sigue sin jugar. Como decepcione cuando juegue, le puede pasar lo que en su momento le pasó al Guille Franco, al que la afición nunca le ha perdonado su “traición” de jugar mal durante el Mundial.
Se comenzó fatal este proceso. Que si los “lavolpistas” no están motivados, Que si Cuauhtémoc no se lleva bien con Pavel Pardo. Que si Nery quiere o no quiere jugar con el tri. Que si Hugo llamó a sus cuates. Que si vienen o no vienen los europeos. Que si vienen lesionados. Que si no tenemos casi tiempo de entrenar. Que si el campo es muy angosto. Que si la pelota es demasiado ligera. Que si perdimos otra vez. El resultado lo dice todo. Los “clientes” somos nosotros.


La realidad es que el que se supone que es el entrenador “interino” de los Estados Unidos, Bob Bradley se puso a preparar este partido desde hace cinco semanas ¡Cinco semanas! Por lo que se dio el lujo de no llamar a sus “estrellas” europeas y de probar a nuevos jugadores del ámbito local (que finalmente es el objetivo de estos partidos “amistosos”).
En lugar de estar entrenando como su colega, Hugo Sánchez se dedicaba a hacer de cualquier evento oficial, como puede ser el dar la lista de convocados o la presentación del uniforme, en un evento mediático, con luz y sonido, edecanes ligeras de ropa y generosas de silicona, y aderezado siempre con jugosas declaraciones a la prensa. De hecho se dedicó a hacer de la victoria ante los Estados Unidos uno de sus primeros “pasos” rumbo al Campeonato del Mundo que nos espera en Sudáfrica, calificando el triunfo como una “obligación” y “una cuestión de orgullo”. Bueno pues el resultado lo dice más o menos todo.
Y es que señor Hugo Sánchez, recurriendo al refranero popular, “Más rápido cae un hablador que un cojo”. No dudo que se pueda llegar a ser campeones del Mundo, pero eso se logra trabajando, no con palabras vacías. Menos declaraciones y más trabajo. Tenga usted mucho cuidado. Porque recurriendo nuevamente al refranero, “Por la boca muere el pez”. Y es que el refranero es lo que tiene, es popular e infinitamente sabio. Es mucho más fácil criticar el trabajo de otra persona que hacerlo uno mismo. De la misma manera que “El Presidente del Empleo” tiene que implementar una politica de emergencia para paliar el alza en la tortilla, “El entrenador del conmigo si somos Campeones del Mundo” debe comenzar a tragarse sus palabras y ponerse a trabajar con un poquito más de humildad, si es que tiene, porque el resultado lo dice todo.

Sebastián del Amo